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El Enigma de los Genios: ¿Tenía Alan Turing el Síndrome de Asperger?

Este fin de semana he visto la película The Imitation Game (Descifrando Enigma) con 5 nominaciones a los Globos de Oro. Un biopic sobre Alan Turing, el hombre que descifró el sistema de encriptado nazi, Enigma. Aunque su ayuda fue decisiva en la victoria del bando aliado contra el Tercer Reich, fue condenado en un tribunal a principios de los años 50 por “indecencia grave” debido a su homosexualidad. Es considerado un héroe de guerra, el padre de la inteligencia artificial y el precursor de lo hoy llamamos ordenador.

Sipnosis: “Durante el invierno de 1952, las autoridades británicas entraron en el hogar del matemático, analista y héroe de guerra Alan Turing, con la intención de investigar la denuncia de un robo. Acabaron arrestando a Turing acusándole de indecencia grave, un cargo que le supondría a una devastadora condena por, lo que en aquel entonces se consideraba una ofensa criminal, ser homosexual. Los oficiales no tenían ni idea de que en realidad estaban incriminando al pionero de la informática actual. Liderando a un heterogéneo grupo de académicos, lingüistas, campeones de ajedrez y oficiales de inteligencia, se le conoce por haber descifrado el código de la inquebrantable máquina Enigma de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.”

Como psicóloga organizacional, una de las características que más me llamarón la atención de la película es el perfil psicólogico de Alan Turing como líder de su equipo de trabajo. Se presenta a Turing con dificultades para establecer relaciones sociales con sus colaboradores, entender la jerarquía dentro de la organización, con un pésimo sentido del humor, movimientos poco coordinados y numerosas excentricidades. Este conjunto de características es típico de un síndrome conocido como Asperger. Busqué en internet Alan Turing y el síndrome Asperger y efectivamente me llevó al blog del científico Jon Brock, experto en autismo, de la Universidad Macquarie en Sidney.

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6 Preguntas sobre la Felicidad para los Propósitos del Año Nuevo

Feliz Año Nuevo! Todos nos deseamos lo mejor para el nuevo año que acaba de comenzar. Reflexionamos sobre el año pasado y hacemos propósitos de cambio personal que nos hagan más felices. Pero a veces los deseos se quedan en eso, deseos. Por ejemplo, aunque las matrículas de los gimnasios aumentan durante los primeros días del año, un número alto se cancelan al poco tiempo. A veces esperamos que las cosas cambien por sí mismas y rápidamente sucumbimos a la rutina del pasado.

“No pretendas que las cosas cambien haciendo siempre lo mismo,” decía Albert Einstein. La felicidad no puede ser una idea abstracta. La felicidad se puede concretar en categorías que nos hace más fácil definir y alcanzar nuestros propósitos. Esta tarea de clasificar la felicidad la realizó la profesora de psicología Carol Ryff quien dividió la felicidad en 6 dimensiones.

Basado en sus estudios del bienestar psicológico, te propongo las siguientes 6 preguntas sobre la felicidad que pueden ayudarte a lograr tus propósitos para el Año Nuevo.

1. ¿Acepto la mayoría de los aspectos de mi persona: mi personalidad, mi aspecto físico, mi pasado? Si te gustan la mayoría de los aspectos de tu personalidad es un signo de bienestar psicológico. Por ejemplo, ser extrovertido está socialmente bien visto, pero la gente introvertida también tiene ventajas, como mayor facilidad para la empatía con los demás. La aceptación del aspecto físico, por otra parte, puede ser cada vez más difícil dado la obsesión con ciertos estándares de belleza. Una de las canciones más populares del año 2014 “All about that bass” de Meghan Trainor reivindicaba la tolerancia y aprobación de diferentes cualidades, formas y estilos, no sin cierta polémica. Por último, piensa si aceptas tu pasado tanto las cosas buenas y menos buenas que te han ocurrido. La conformidad con el pasado es una forma saludable de mirar hacia delante

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